Entre los orificios de la roída y vieja cortina, una pequeña estela de luz es visible para el hombre recostado en aquel camastro. La muerte, espera la muerte... Trata de convencer a su ajetreada mente sobre su inminente deceso, por cuestión de alguna mala elección ha terminado en aquel pequeño calabozo que desde hace un tiempo es su hogar.
Un año antes era un pequeño Mercader, así comienza su ultima carta
...he decidido tomar lo único que tengo y ponerlo a salvo, mi hijo gracias a a mi buena fortuna ya no vive en esta ciudad, mi esposa ha sido víctima de la oscuridad que nos asecha día tras día, ahora doy gracias y me llena de miedo ser el ultimo en este lugar, por lo menos el ultimo de los míos, hace unos días tomé la para algunos disparatada decisión de unirme a la pequeña resistencia, es lo menos que puedo hacer.
para cuando a alguien le interese leer esta carta yo estaré muerto ya sea por una bala o el mismísimo acto del tiempo, pues serán muchos años los que pasen para que mis acciones valgan la pena, algún día todo esto tendrá sentido, pues incluso para mi es un tanto confuso...
Unos días después del gran golpe esta ahí encerrado, se pregunta varias veces sí valió la pena, su única respuesta es: mejor morir así, que morir en la calle sin hacer nada.
La cara del hombre demuestra el desvelo, la desnutrición, la muerte inminente, pero sobre todo una increíble paz, ha logrado engañar a su propia mente, esta convencido que así es como debe terminar todo, ha logrado la paz de mentira esa paz que acompaña a los fanáticos religiosos, a los niños que aun creen las mentiras de los padres; la bendita paz que todos buscan, pero un hombre de conocimiento jamas lograra ver, tal vez solo al final de sus días.
"es hora", con esas dos palabras del oficial su mente después de varios día ha regresado a la realidad el miedo regresa y se funde con tuétano y la sangre de aquel hombre que simplemente será uno mas en la oscuridad de la justicia. Lleno de miedo y con el cuerpo sujetado por dos guardias el Mercader es llevado al ultimo destino...
Tres tiros, es lo ultimo que Miguel ha de escuchar, todo termino y como buen amante de las causas perdidas ha muerto.
Un año antes era un pequeño Mercader, así comienza su ultima carta
...he decidido tomar lo único que tengo y ponerlo a salvo, mi hijo gracias a a mi buena fortuna ya no vive en esta ciudad, mi esposa ha sido víctima de la oscuridad que nos asecha día tras día, ahora doy gracias y me llena de miedo ser el ultimo en este lugar, por lo menos el ultimo de los míos, hace unos días tomé la para algunos disparatada decisión de unirme a la pequeña resistencia, es lo menos que puedo hacer.
para cuando a alguien le interese leer esta carta yo estaré muerto ya sea por una bala o el mismísimo acto del tiempo, pues serán muchos años los que pasen para que mis acciones valgan la pena, algún día todo esto tendrá sentido, pues incluso para mi es un tanto confuso...
Unos días después del gran golpe esta ahí encerrado, se pregunta varias veces sí valió la pena, su única respuesta es: mejor morir así, que morir en la calle sin hacer nada.
La cara del hombre demuestra el desvelo, la desnutrición, la muerte inminente, pero sobre todo una increíble paz, ha logrado engañar a su propia mente, esta convencido que así es como debe terminar todo, ha logrado la paz de mentira esa paz que acompaña a los fanáticos religiosos, a los niños que aun creen las mentiras de los padres; la bendita paz que todos buscan, pero un hombre de conocimiento jamas lograra ver, tal vez solo al final de sus días.
"es hora", con esas dos palabras del oficial su mente después de varios día ha regresado a la realidad el miedo regresa y se funde con tuétano y la sangre de aquel hombre que simplemente será uno mas en la oscuridad de la justicia. Lleno de miedo y con el cuerpo sujetado por dos guardias el Mercader es llevado al ultimo destino...
Tres tiros, es lo ultimo que Miguel ha de escuchar, todo termino y como buen amante de las causas perdidas ha muerto.
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