miércoles, 28 de abril de 2010

NOCHE




“Hey tu, linda. ¿Qué hace por aquí una mujer tan bonita? Es algo peligroso para ti”
La mujer queda paralizada en medio de cuatro hombres, que salieron de la oscuridad. El miedo se apodera poco a poco de los nervios de la joven, sabe que no tiene sentido hacer nada tal vez esa sea su última noche, un extraño escalofrió recorre su espalda, uno distinto a los demás, partió desde la parte baja de la espalda hasta sumergirse dentro de su cerebro, su cuerpo no responde solo puede mover los ojos, que ven rápidamente de un lado al otro, dentro de ella un voz dice “Esto es el fin, ¿Qué harás ahora? Creo que aquí pagas todo lo que hiciste, ¡nada te salvara!”
No hay una sola alma alrededor de tan horrible espectáculo, gritos y alaridos de placer de las sombras alrededor de la joven bailan en los oídos de los perros callejeros que instantáneamente comienzan a correr. A lo lejos se ve otra sombra, tal vez otro hombre, otra bestia. Un joven estudiante que vive cerca del lugar logra ver la escena, suelta su maletín y corre hacia el que parece un horrible ritual. El joven protege con la espalda a la joven mientras grita amenazas sin fundamento. Voltea sobre su hombro y dice: “Vete, corre, sálvate”
Comienza la batalla, la señorita corre lo más rápido posible, al mismo tiempo uno de los hombres golpea fuertemente en el mentón al heroico joven, otro encaja una navaja en la espalda del estudiante…ataque tras ataque, pero el joven sigue luchando golpe tras golpe, patada tras patada.

Han pasado, veinte minutos, las cuatro sombras se han fundido con la oscuridad, el joven esta de rodillas, su mente comienza a trabajar: “No siento miedo, solo un intenso dolor en la mitad de mi espalda, la otra mitad no la siento al igual que mis brazos, tal vez ya no tengo brazos o me han partido a la mitad, quien sabe. Mi mirada es obstruida por una clase de cristal rojo. Siento como la sangre gotea de mi boca, no puedo levantarme, mis piernas no responden. Creo que me rendiré, no hay más esperanzas. ¿Valió la pena? Una vida por una vida, si creo que valió la pena, tal vez tenga un hijo y se llame igual que yo, aunque jamás upo mi nombre, pero tal vez alguien se lo diga. Menos mal que me despidieron hoy de todos modos no habría regresado a trabajar, mi novia tal vez me llore un poco espero se consiga alguien mejor. Ya no escucho mi respiración, tal vez ya estoy muerto, que importa valió la pena, extrañare el mundo.
El joven se deja caer de bruces, pero antes de que logre tocar el suelo una mano lo sostiene, la ultimas palabras que ha de escuchar son: “GRACIAS”.

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